3.3. Estudios de mercado

Una de las funciones que la ley 22.262 le otorga en su artículo 12 a la CNDC es la de realizar estudios sobre la estructura, funcionamiento y resultados observables en los mercados. Dichos estudios tienen lugar rutinariamente en los casos de denuncias que la CNDC recibe o de actuaciones que inicia de oficio en relación con prácticas anticompetitivas concretas. Durante 1997, sin embargo, la CNDC decidió ampliar su radio de acción en este punto e inició una forma de actuación nueva, que es el monitoreo de mercados. Para ello, se entendió que al habérsele asignado la facultad de actuar de oficio, la CNDC tenía también la obligación de estar informada sobre el funcionamiento de los distintos mercados, para actuar preventivamente y de oficio en caso de detectarse indicios de conductas anticompetitivas.

Como los recursos disponibles para efectuar los estudios de mercado eran limitados con respecto a la tarea que la CNDC se proponía encarar, el primer paso fue definir de manera cuidadosa cuáles podían ser los sectores de mayor interés desde el punto de vista de la defensa de la competencia. Se llegó así a la conclusión de que era preferible concentrarse en las áreas productoras de los principales insumos intermedios, tanto industriales como agropecuarios. El trabajo comprendió entonces un total de 17 sectores, todos ellos productores de insumos y muy determinantes de la competitividad de las industrias de las cuales son proveedores directos e indirectos. Dichos sectores fueron los correspondientes a aceros laminados planos, aceros laminados no planos y tubos sin costura, aluminio, cables eléctricos, cemento, combustibles líquidos, cuero, envases de hojalata, gas licuado, harina de trigo, materiales para la construcción, neumáticos, papel, petroquímica, química pesada, textiles de algodón, y vidrios planos. Para algunos análisis, la CNDC utilizó recursos humanos propios; para otros, celebró un contrato con el Instituto Torcuato Di Tella, una institución de reconocido prestigio en el campo de la investigación económica.

El punto de arranque de los estudios fue considerar que al liberalizarse el comercio exterior del país, el objetivo era lograr que los mercados internos se volvieran más desafiables (contestables) por parte de las importaciones. El resultado debía ser un disciplinamiento de los precios domésticos, de modo de que los mismos tendieran en una primera instancia hacia la paridad de importación. Para un comprador que operara en esos mercados, al cabo de un período inicial de ajuste, debería resultar indiferente comprar un producto local o uno importado, y en todo caso la decisión debería depender de la evaluación de las diferencias entre ambos productos y no sustancialmente de los precios. En el largo plazo, en los casos en que existieran exportaciones de carácter no marginal, el precio doméstico debería caer hasta la paridad de exportación, dado que para el productor local se volvería indiferente vender en uno u otro mercado, dada la igualación de rentabilidades.

Cualquiera que fuera el resultado final, la idea era que en esos mercados tenderían a prevalecer precios inferiores a los anteriores a la apertura, a no ser que el comportamiento de los mismos se viera influido por condiciones que favorecieran la aparición de prácticas anticompetitivas. La detección de dichas condiciones y de las conductas estimuladas por las mismas fue uno de los objetivos principales del trabajo realizado, en vistas a una eventual actuación de oficio de la CNDC contra los agentes económicos involucrados.

En general, los resultados confirmaron que los precios domésticos en los sectores estudiados se situaban a la altura de la paridad de importación. En los casos en que los mismos se encontraban todavía por encima de sus respectivas paridades de importación, aparecieron algunas evidencias que indicarían que los principales importadores y fabricantes serían en muchos casos las mismas personas, no existiendo importaciones paralelas. En algunos mercados en los que en la anterior experiencia de apertura económica no existieron importaciones, las mismas comenzaron esta vez a producirse dada la percepción de la solidez del esquema macroeconómico que está sosteniendo el tipo de cambio fijo. El proceso comenzó en general con las empresas más grandes, que pudieron colocar órdenes de compra de mayor volumen en el exterior, haciendo posible el ingreso de nuevos productos a la economía argentina.